Vecinos, jóvenes y familias se reúnen nuevamente en el centro de Huaral para expresar su rechazo a la demolición del actual espacio público y exigir transparencia, información técnica y participación ciudadana antes de ejecutar cualquier intervención.

La Plaza de Armas volvió a convertirse en escenario de una expresión ciudadana que viene tomando fuerza en Huaral. Vecinos, jóvenes, familias y ciudadanos se reunieron nuevamente para manifestar públicamente su rechazo a la demolición de la actual Plaza de Armas y exigir que cualquier decisión sobre uno de los principales espacios públicos de la ciudad sea debatida con la población y sustentada técnicamente.

El mensaje que se viene repitiendo en las calles es directo:

“NO A LA DEMOLICIÓN DE NUESTRA PLAZA DE ARMAS”.

Las recientes jornadas de protesta evidencian que el debate ya no permanece únicamente en las redes sociales. Durante las últimas semanas se han desarrollado plantones y convocatorias ciudadanas en el propio centro de Huaral, donde los participantes han expresado sus dudas y cuestionamientos respecto al proyecto de remodelación planteado para este importante espacio público.

UNA PLAZA QUE FORMA PARTE DE LA IDENTIDAD DE HUARAL

Para los ciudadanos que participan de estas movilizaciones, la discusión no significa necesariamente estar en contra de que Huaral cuente con una plaza moderna y renovada.

El cuestionamiento central es otro:

¿Es necesario demoler completamente la plaza existente para modernizarla?

Esta interrogante se ha convertido en uno de los principales argumentos de quienes solicitan que antes de iniciar cualquier demolición se conozca públicamente el expediente técnico, los estudios que sustentan la intervención, el presupuesto, los metrados, las características del nuevo diseño y las razones técnicas por las cuales se habría optado por reemplazar completamente la infraestructura existente.

La Plaza de Armas es uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad y escenario habitual de actividades cívicas, culturales, sociales y políticas. Por ello, para una parte de la población, cualquier modificación de gran magnitud debe ser analizada no solamente desde una perspectiva arquitectónica, sino también desde su valor urbano, social y ciudadano.

EL EXPEDIENTE TÉCNICO, EN EL CENTRO DEL DEBATE

Uno de los aspectos que ha generado mayor discusión es precisamente el contenido y sustento del expediente técnico.

En redes sociales y medios locales se han difundido cuestionamientos relacionados con el diseño propuesto, el tratamiento de las áreas verdes, la posible afectación de árboles y otros componentes de la intervención. Incluso se han difundido análisis y opiniones técnicas que cuestionan determinados aspectos del expediente.

Ante ello, los ciudadanos vienen reclamando que la información sea puesta sobre la mesa de manera clara y completa.

No se trata solamente de presentar imágenes o diseños en 3D de cómo podría verse la futura plaza.

La población quiere conocer qué se va a hacer, cuánto costará, por qué se ha elegido esa alternativa y cuáles serán los beneficios concretos para Huaral.

EL PEDIDO CIUDADANO: ESCUCHAR ANTES DE DEMOLER

Durante las movilizaciones, el pedido de los vecinos puede resumirse en una idea:

Antes de demoler, explicar.
Antes de ejecutar, sustentar.
Antes de transformar, escuchar.

Este reclamo ha encontrado eco en distintos sectores de la población y también ha generado la participación de representantes políticos locales. En anteriores jornadas estuvieron presentes la regidora provincial Alexandra Reyes y el exalcalde Alejandro Marín, entre otros ciudadanos que se han sumado al debate sobre el futuro del principal espacio público de la ciudad.

La participación ciudadana cobra especial relevancia porque la decisión sobre una obra de esta magnitud trasciende a una gestión municipal determinada.

¿MODERNIZAR O DEMOLER?

La discusión que hoy enfrenta Huaral no necesariamente debería plantearse como una oposición entre “desarrollo” y “no desarrollo”.

La pregunta que muchos ciudadanos están colocando sobre la mesa es si existe la posibilidad de modernizar, recuperar, mejorar o poner en valor la plaza actual sin recurrir necesariamente a una demolición integral.

Y para responder esa pregunta se necesitan estudios, cifras, comparaciones y argumentos técnicos.

¿Cuánto costaría recuperar la infraestructura existente?

¿Cuánto costaría demoler y construir una nueva?

¿Qué elementos de la actual plaza podrían conservarse?

¿Qué ocurrirá con los árboles y las áreas verdes?

¿Qué beneficios adicionales tendría la demolición total?

¿Existen alternativas técnicas?

Son interrogantes que forman parte del debate ciudadano y que, para quienes vienen participando de las protestas, deberían ser respondidas antes de que se tome una decisión definitiva.

UNA PROTESTA QUE SIGUE CRECIENDO

Las recientes convocatorias difundidas en redes sociales muestran que el movimiento ciudadano continúa activo. Una de las convocatorias más recientes llamó a los vecinos a reunirse nuevamente en la Plaza de Armas bajo el lema de defensa del espacio público.

Asimismo, medios locales han registrado nuevas jornadas de protesta y expresiones de rechazo a la demolición, evidenciando que el tema continúa generando interés y preocupación entre los huaralinos.

La controversia, por tanto, está lejos de quedar cerrada.

HUARAL QUIERE SER ESCUCHADO

La Plaza de Armas de Huaral no es solamente un conjunto de jardines, bancas, veredas y monumentos.

Es un lugar donde generaciones de huaralinos han celebrado fechas importantes, participado en ceremonias, acompañado desfiles, desarrollado actividades culturales y construido parte de sus recuerdos.

Por eso, para quienes hoy se movilizan, la defensa de la plaza también representa una defensa de la memoria, identidad y participación ciudadana.

La discusión continuará y el desafío para las autoridades será garantizar que las decisiones relacionadas con una obra de esta magnitud estén acompañadas de transparencia, información técnica, diálogo y participación ciudadana.

Porque Huaral puede querer una plaza mejor.

Pero una parte de sus ciudadanos está dejando claro que quiere saber primero por qué para tener una nueva plaza tendría que perder la que ya tiene.

EL MENSAJE DE LOS HUARALINOS

La protesta vuelve a dejar una frase que resume el sentimiento expresado por los ciudadanos:

“NO ESTAMOS EN CONTRA DE UNA PLAZA MODERNA. ESTAMOS PIDIENDO QUE SE ESCUCHE A HUARAL ANTES DE DEMOLER.”

El debate continúa en las calles, en las redes sociales y ahora también en el escenario político local.

La Plaza de Armas está en el centro de la discusión. Y los huaralinos quieren tener voz en su futuro.

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