Un brutal crimen en Trujillo ha dejado consternada a la comunidad: Luis Anticona Gutiérrez, de 23 años, trabajador de limpieza pública en el distrito de Víctor Larco Herrera, fue asesinado por delincuentes que además exigieron S/20 000 a su familia a cambio de entregar su cuerpo. La víctima desapareció luego de salir de su trabajo y horas después su madre recibió un video que confirmaba su ejecución.
De acuerdo con la versión de la familia, el joven habría sido contactado por una mujer que le ofreció pagarle un taxi para que lo recoja. Desde entonces, no se volvió a saber de él hasta que comenzaron a llegar mensajes y grabaciones estremecedoras en las que se mostraba su asesinato. En medio del dolor, su madre declaró:
“Yo solo quiero recuperar el cuerpo de mi hijo para poder velarlo y darle cristiana sepultura”.
Horas más tarde, un cuerpo calcinado, mutilado y descuartizado fue hallado en un descampado cercano a la planta de tratamiento de agua del proyecto Chavimochic. Aunque aún no hay confirmación oficial, se presume que podría tratarse de los restos del joven trabajador.
Las primeras indagaciones señalan como responsables a integrantes de la organización criminal “La Nueva Jauría”, vinculada a actos de extorsión en la zona. Días antes, un artefacto explosivo había sido detonado frente a la vivienda de un familiar, lo que refuerza la hipótesis de que se trataba de una escalada de amenazas contra la familia Anticona.
La Policía Nacional y la Fiscalía han iniciado las investigaciones correspondientes para identificar plenamente el cuerpo, esclarecer el móvil del crimen y dar con los responsables. La familia exige justicia y clama a las autoridades por acciones más firmes contra la violencia organizada que golpea a la región.
Este caso refleja la alarmante crudeza de la criminalidad en el norte del país, donde la extorsión y los asesinatos se han convertido en un grave problema de seguridad ciudadana que demanda respuestas urgentes del Estado.

