Desde las primeras horas de la mañana, decenas de unidades de la línea “Anconeros” interrumpieron sus labores habituales y se movilizan en caravana hacia el Congreso de la República, como medida de protesta frente a la escalada de extorsiones que —denuncian— amenaza su labor y pone en riesgo sus vidas y las de sus familias.
Los transportistas avanzan por la Panamericana Norte con normalidad en cuanto a orden de marcha, evitando confrontaciones, pero su presencia ha generado una congestión vehicular significativa y un evidente malestar entre los conductores particulares que utilizan la vía.
“Ya no podemos trabajar con este nivel de hostigamiento”, expresó uno de los manifestantes al retirar sus unidades de los terminales. Más adelante, otro chofer señaló: “Estamos marchando pacíficamente hacia el Congreso para que el Estado nos escuche y actúe de una vez”.
Entre las principales exigencias de los choferes se encuentran garantías estrictas de seguridad en rutas vulnerables, investigación rápida y sanciones efectivas contra las mafias que exigen cupos, presencia policial permanente en zonas críticas y medidas de protección real, no solo anuncios mediáticos.

El trasfondo de la protesta se sostiene en recientes denuncias de ataques armados contra unidades del mismo gremio. En el caso de la “Línea 41”, por ejemplo, un bus fue atacado a balazos en Villa El Salvador y se halló una carta extorsiva con amenazas, lo que motivó a los choferes de esa empresa a paralizar sus servicios y sumarse al reclamo.
Fuentes del sector transporte señalan que la protesta no fue planificada con anterioridad, sino que responde al hartazgo acumulado ante la impunidad de las mafias que operan en rutas de Lima Norte y otros distritos.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no habían emitido pronunciamiento oficial. No obstante, la magnitud de la movilización y su impacto en la movilidad obligarán, se espera, a una respuesta rápida del Poder Legislativo y del Ejecutivo.
