3 Feb 2026, Mar

César Hildebrandt alerta a Boluarte: crece el descontento y podrían intensificarse las protestas

El periodista César Hildebrandt se pronunció con dureza esta semana respecto al gobierno de Dina Boluarte, alertando que las manifestaciones ciudadanas recientes reflejan un rechazo creciente que podría intensificarse ante la aparente falta de respuestas por parte del Ejecutivo.

En su videocolumna, Hildebrandt cuestionó las declaraciones de la presidenta al minimizar las protestas, instándola a no confiarse: “Ya empezaron las protestas, pueden venir otras… fue letal, por eso le dicen Dina asesina”.

También criticó la aprobación del Reglamento de la Ley de Creación de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), normativa que impediría que organizaciones no gubernamentales defiendan a víctimas de violaciones de derechos humanos. Según Hildebrandt, dicha medida no es menor sino “inacatable” y motivaría reacciones como la insubordinación civil.

Otro eje de sus críticas recae sobre un audio difundido por un programa dominical en el que el ministro del Interior y el ministro de Justicia estarían involucrados en gestiones para favorecer a un condenado por crimen organizado. Hildebrandt calificó estos hechos como “sordidez absoluta” y afirmó que ilustran el tamaño de la crisis institucional que atraviesa el gobierno.

Las advertencias de Hildebrandt no son simples manifestaciones periodísticas: representan una alarma política. En un contexto en el que la ciudadanía ya no solo protesta, sino que exige explicaciones, justicia y compromiso, las autoridades tienen ante sí una encrucijada decisiva. Si el gobierno aún confía en minimizar las expresiones de indignación o reaccionar con silencios, corre el riesgo de profundizar su aislamiento.

Este episodio subraya cómo la legitimidad no se sostiene solo con discursos oficiales, sino con acciones concretas que respondan a los ciudadanos. El reto político de Boluarte hoy parece ser reconectar con las demandas sociales, asumir responsabilidades y garantizar transparencia, para evitar que lo que Hildebrandt llama “el juicio de la historia” sea la verdad que condene su gestión.