En un operativo inopinado que pone bajo la lupa la cadena de comercialización de agroquímicos, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), en coordinación con la Municipalidad Provincial de Huaral, intervino diversos establecimientos dedicados a la venta de estos productos en la provincia.

La acción, ejecutada junto a las áreas de Fiscalización y Desarrollo Agropecuario, permitió verificar condiciones sanitarias, almacenamiento y documentación. Sin embargo, surge una interrogante clave: ¿es suficiente controlar solo a quienes venden, o el problema va mucho más allá?

Durante la inspección, se detectaron aspectos que obligan a reflexionar sobre el verdadero control en el sector. Si bien se brindaron recomendaciones técnicas para el manejo seguro de plaguicidas, especialistas advierten que el riesgo no solo está en los puntos de venta, sino también en la procedencia de los productos, la cadena de distribución y los proveedores que los introducen al mercado.

👉 ¿Quién supervisa a quienes abastecen estos agroquímicos?
👉 ¿Se está garantizando realmente la calidad y seguridad desde el origen?
👉 ¿Qué ocurre con los productos que logran pasar filtros y terminan en manos de agricultores?
El operativo forma parte de las acciones de vigilancia sanitaria impulsadas por SENASA, pero deja en evidencia que el desafío es mayor: un sistema que requiere control integral, desde la importación hasta el uso final en el campo.

Mientras las autoridades reafirman su compromiso de continuar con estas intervenciones, la población y el sector agrario exigen respuestas más profundas. Porque cuando se trata de agroquímicos, no solo está en juego el cumplimiento de normas, sino la salud pública, la seguridad alimentaria y el futuro del campo huaralino.
