La candidatura de Eugenio Brito, actual regidor de la Municipalidad Provincial de Huaral y hoy aspirante a diputado por el partido Renovación Popular, despierta serios cuestionamientos en Chancay, distrito al que dice representar pero al que nunca defendió ni priorizó durante su gestión.
En más de tres años como regidor provincial, Brito no ha dejado ningún aporte concreto para Chancay. No impulsó proyectos, no gestionó inversiones, no levantó la voz por las necesidades del distrito y ni siquiera trasladó su problemática al debate provincial. Su ausencia no ha sido solo física, sino también política.

La falta de compromiso queda evidenciada en las sesiones de concejo provincial, donde su participación sobre temas vinculados a Chancay ha sido prácticamente inexistente. No hay pedidos formales, no hay intervenciones registradas, no hay exigencias al ejecutivo provincial.
Incluso en temas estratégicos como el Plan de Desarrollo Urbano (PDU) y otros asuntos de alta relevancia para el futuro del distrito, su silencio ha sido absoluto.
Resulta llamativo que, tras años de inacción, recién ahora cuando la gestión está de salida intente mostrarse activo políticamente. Esta conducta refuerza la percepción de oportunismo, más que de vocación de servicio.
Chancay no necesita representantes de campaña ni autoridades que aparezcan solo cuando buscan votos. Necesita líderes que den la cara cuando tienen el cargo, no cuando lo están dejando.

La población tiene memoria. Y esa memoria registra tres años sin gestión, sin presencia y sin resultados. Pretender ahora representar a la región o al país sin haber cumplido con el distrito que lo eligió es, como mínimo, una falta de respeto político.
Chancay merece representación real, no silencios prolongados, y al cereza del pastel es del mismo partido político tanto en Huaral como en Chancay.
El oportunismo también se vota; y se bota… y se rechaza.
