Un conductor de la empresa de transportes Vipusa permanece en estado grave luego de ser baleado durante un atentado registrado la noche del lunes en Villa El Salvador. El asalto ocurrió cuando el bus estaba detenido para dejar pasajeros, y los agresores huyeron luego de disparar.
El cobrador que iba a bordo relató que el ataque fue perpetrado por dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta. “En un instante, sin motivo aparente, comenzaron los disparos”, afirmó la persona que presenció los hechos.
El hecho tuvo lugar en la avenida Mateo Pumacahua, cerca del paradero Lubricante y próximo al parque Huayna Cápac. Según reportes preliminares, el chofer recibió cuatro impactos de bala; fue trasladado de urgencia al Hospital de Villa El Salvador, donde su vida está en riesgo.
La Policía Nacional ha iniciado las investigaciones correspondientes. Entre las líneas de indagación se considera la posibilidad de que el ataque esté ligado a un caso de extorsión contra transporte urbano, hecho que no resulta inusual en distritos con alta concentración de rutas informales.

Este ataque visibiliza una problemática estructural que va más allá de los crímenes aislados: el flagelo de la extorsión dirigida a los transportistas está convirtiéndose en una forma de violencia cotidiana en Lima. La omisión de políticas públicas eficaces para proteger a quienes trabajan en el transporte urbano, combinada con la falta de protocolos de seguridad consistentes, contribuye a generar espacios de impunidad. Las autoridades —tanto municipales como nacionales— tienen la responsabilidad urgente de fortalecer la institucionalidad, garantizar respuestas rápidas y sanciones ejemplares, y establecer mecanismos que permitan denunciar y prevenir este tipo de agresiones antes de que sucedan tragedias irreversibles.
