3 Feb 2026, Mar

Protestas en Nepal: Congresistas Incendiados y Parlamento en Llamas Tras Renuncia del Primer Ministro

En una escalada sin precedentes, manifestantes irrumpieron este martes en el Parlamento de Nepal y lo incendiaron tras prender fuego a la residencia del primer ministro. La ola de protestas estalló tras una polémica prohibición de redes sociales, desencadenando un descontento social que la juventud identificó como una lucha mayor contra la corrupción y la represión de la libertad digital.

Las marchas, lideradas en gran parte por miembros de la llamada “Generación Z”, comenzaron en respuesta a una normativa que bloqueó plataformas como Facebook, X y YouTube por no registrarse ante el Estado. Lo que inició como una protesta por el derecho a comunicarse libremente se transformó rápidamente en una revuelta contra el sistema político. Manifestantes rompieron barreras de seguridad, atacaron sedes políticas y, en un gesto simbólico, incendiaron el edificio del Legislativo. “Queremos justicia, no censura”, gritó un estudiante, reflejando el sentir de quienes exigen cambios más profundos en el país.

La intervención policial no tardó en llegar. Se desplegaron gases lacrimógenos, cañones de agua, balas de goma e incluso munición real. El enfrentamiento dejó al menos 19 personas fallecidas y cientos de heridos, según cifras oficiales. Las autoridades reaccionaron declarando el estado de emergencia y decretando un toque de queda en la capital.

La presión ciudadana alcanzó su punto álgido cuando el primer ministro Khadga Prasad Sharma Oli anunció su renuncia. Su residencia fue una de las casas destruidas por el fuego, junto a los domicilios de otros altos funcionarios, incluido el presidente y varios ministros. En simultáneo, el aeropuerto internacional y diversas dependencias gubernamentales se vieron suspendidos por el descontrol y las llamas que se alzaban en el complejo político de Katmandú.

Al comentar la violencia que sacudió la ciudad, un manifestante declaró:

“Estamos aquí porque están matando a nuestra juventud. Queremos que se haga justicia y que este régimen sea erradicado”, dejando en claro que el estallido de indignación va más allá del bloqueo digital.

Esta cadena de hechos pone a Nepal en una encrucijada histórica: lo que comenzó como una medida tecnológica fue interpretado como una afrenta a los derechos civiles. El incendio del Parlamento y de residencias oficiales simboliza la ruptura de la paciencia pública frente al poder. El nuevo liderazgo político enfrenta ahora el reto de restaurar la confianza, garantizar la transparencia y responder a las demandas de una generación que exige cambios reales.